Cocina · Japón
Sopa de miso (misoshiru)
Un caldo dashi claro, pasta fermentada de soja, tofu y alga. El cuenco que abre casi cualquier comida casera japonesa.
Origen e historia
El miso llegó a Japón desde el continente asiático hace más de mil años y poco a poco se volvió un alimento de diario. En el periodo Kamakura (1185–1333) un cuenco de sopa de miso con arroz ya era una comida habitual, y sigue siendo la "sopa" de ichijū sansai: una sopa y tres acompañamientos.
Cada familia tiene su versión: miso rojo o blanco, tofu o almejas, wakame o daikon. La regla es la misma en todas partes: el miso se añade al final y nunca hierve.
En el plato
Casi todo es agua, verdura y soja: un primer plato caliente. El miso es salado por naturaleza, así que prueba antes de añadir más y no añadas más sal al resto de la comida.
Ingredientes
- 800 ml de agua
- 1 trozo de kombu de unos 10 × 10 cm
- 10 g de katsuobushi (copos de bonito), o 4 shiitake secos para un dashi vegetal
- 3 cucharadas de miso (blanco o rojo), unos 50 g
- 150 g de tofu sedoso en dados de 1,5 cm
- 1 cucharadita de wakame seca
- 2 cebolletas en rodajas finas
Pasos
- Si tienes tiempo, deja el kombu en remojo en el agua fría 20–30 minutos y calienta despacio. Retira el kombu justo antes de que hierva.
- Añade el katsuobushi, cuece 1 minuto a fuego suave, apaga y deja reposar 2 minutos. Cuela: ese es tu dashi.
- Hidrata la wakame 5 minutos en un poco de agua y escúrrela.
- Vuelve a llevar el dashi a un hervor suave, añade el tofu y la wakame y calienta 1–2 minutos.
- Baja el fuego. Disuelve el miso en un cucharón de caldo y devuélvelo a la olla. Que no vuelva a hervir.
- Sirve enseguida con la cebolleta por encima.
Información educativa sobre alimentación y cocina, no consejo médico ni nutricional. Revisa los alérgenos en las etiquetas (soja, pescado, apio, gluten) y adapta las recetas a tus necesidades.
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